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miércoles, abril 18, 2012

Caminando sin entender



Imagínelo solo por un momento. Entiendo que el trabajo del día a día lo impida, pero trate de imaginar por un momento que sale a la calle y no entiende nada de lo que ve.

Este conjunto de gráficos que permiten leer y que están regados por todas partes, no pueden ser entendidos por millones de personas en nuestro país.

Es difícil imaginar que la necesidad de leer no crece en las zonas donde estos mexicanos como nosotros viven. Lo digo a vuelo de pájaro porque imagino que estas personas se encuentran en lugares apartados de las ciudades y no hay la "necesidad" de momento de leer, el chascarrillo rotulado en la parte de atrás de un taxi, el espectacular que anuncia el refresco de moda, o todo el demás bombardeo de información que hay en las ciudades.

Pero más que pensar en eso, el saber leer y escribir es un DERECHO del que todos debemos gozar. Gozar, así, poder saber que nos dan en un papel, que dice el instructivo de la caja que nos envían los hijos desde "el otro lado". Por muchas cosas, debemos ponernos a pensar en qué condiciones estamos debido al rezago que tenemos en materia de analfabetismo.

Es así de sencillo, no nos aventemos al pozo por el bajo índice de lectura que tenemos. No podemos juzgar que México NO es un país de lectores o no cuando lo primero es, que somos un país con millones de personas que no saben leer y escribir. Primero hay que aprender a caminar poder ya no digamos correr, trotar.

Según datos del INEGI 4.8 de cada 100 personas no tienen grado alguno de escolaridad, pero la ONU nos ubica en 6.6 (http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/mex/poblacion/educacion.aspx?tema=me&e=15) y del dato de esa misma institución somos 112,336,538 habitantes y su Pitágoras no miente, 4.8 personas con base en esa población nos dice que 5,392,153.824 mexicanos no saben leer y escribir. Fuente ONU: http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_literacy_rate. Solo por curiosear reportan a Cuba con el 1% de índice de analfabetismo.

De este numerito podemos jugar a que sacamos el porcentaje del número de votantes que no leen ni escriben o del número de personas que nos dan de comer con la actividad que hacen y que no se desarrollan como debe ser en un país agrícola (por poner un ejemplo) porque no GOZAN del derecho a saber leer y escribir. O del número de personas que salen a la calle o llegan a la ciudad y se encuentran con que no entienden nada de lo que ven.

Todo se puede lograr, todo se puede vencer. Mi abuela tiene más de ochenta años y hace "apenas" poco más de veinte que aprendió a leer y escribir.

Solo tenemos que ver el cómo y definir una estrategia que ayude a bajar este índice. Vamos alcanzando a Cuba, sí a Cuba que según datos de la ONU tienen el 1% de analfabetismo. Tenemos el honroso (otro) lugar número 35 en la lista.

Ahora bien, nosotros, desde cada una de nuestras trincheras, ¿qué podemos hacer? Sí, lo sé, hay oficinas de gobierno que deben hacer estas cosas, pero el paquete es muy grande y hay mucho por hacer.

La idea es poder hacer sinergia y crear un par de estrategias sencillas que ayuden a bajar este índice.

¿Quién levanta la mano? ¿Quién dice yo?


Imagínelo solo por un momento,  pero trate de imaginar por un momento que sale a la calle y no entiende nada de lo que ve.

jueves, mayo 01, 2008

La FIL y los Rulfo...

A los Rulfo no los conozco y en la FIL he tenido la oportunidad de estar varias veces y vale mucho la pena.

Pero me parece que el pleito a medias que tienen no ha dejado en bien a ninguno de los dos y me parece que ganan poco y pierden mucho.

Por aquí va la pergeñada de esta semana. Aviso: Si en elgún momento con conjugo bien el verbo "pergeñar" favor de avisar.

Y es que si bien nadie por alguna vía legal tenía los derechos del premio (esto es lo que yo entiendo) que otorga la FIL que hasta hace unos días se llamaba Juan Rulfo, pues hasta ahce unos años nadie se había enojado y mucho menos puesto una demanda.

Ahora las cosas van en que los Rulfo se quedan con la propiedad del nombre y la FIL se decide a montarse bien en su ego y decir: "ahora el premio se llama FIL, así nada más.."

Insisto, nadie gana demasiado y pierden lo mismo, en pocas palabras, quedan tablas.

Bastante peso tiene ya la marca "FIL" (se valen regaños de los mercadólogos si le dije "marca" a algo que no es "marca") como para que el nombre sólo sea así: FIL

Y es que no pasaba nada, podía seguir siendo "Juan Rulfo", yo creo que es cuestión de egos.